Música y Desarrollo Humano

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5 marzo, 2019
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Música y Desarrollo Humano

Notas sobre la música y sus claves para la armonía en la sinfonía de tu vida

 

Mdoh. Luis Ku

Haz un poco de silencio. Respira a un ritmo lento, suave, profundo. Lleva tu mano a tu pecho y descubrirás un tum-tum que llevas dentro. Ese es el gran tambor del corazón; no es “algo que tienes”, sino por ello “eres” y estás hoy aquí. Lo que quiero decirte es que más que “hacer o escuchar música”, eres música, y tenemos tanto que aprender de esta noble expresión para mejorar como personas, familias, empresas, comunidad, planeta.

 

En el ámbito del desarrollo organizacional y humano, las aplicaciones que hemos explorado en nuestros programas son tantas que se han convertido en uno de los elementos clave para propiciar que el cambio positivo suceda, como persona, equipo y empresa. Desde poner la música adecuada para recibir un grupo antes de arrancar una actividad, la ejecución en vivo de un instrumento para la sensibilización, la implementación de un juego musical participativo para propiciar el trabajo en equipo y la expresividad personal hasta la promoción de elementos de la cultura corporativa a través de música especial para ello.

 

A continuación, te comparto algunas notas sobre elementos de la música y sus claves para la armonía en la sinfonía de tu vida.

 

  1. Melodía. La música habitualmente lleva una melodía. ¿Cómo identificarla? Piensa en la tonada de tu canción preferida; esa es la melodía. Y para que una melodía sea atractiva, debe tener sus cambios de tono e intensidad, ayuda a proyectar la letra (si se trata de una canción), y le da motivo, sentido, desarrollo y clímax a todo el tema.

 

Y aquí te pregunto, si tu vida fuera una canción, ¿cuál sería tu melodía? Un tema suave, lento, o un sinfín de sobresaltos caprichosos e impulsivos. ¿Qué transmite tu melodía? ¿Es apreciable para los demás? ¿Estás expresando tus capacidades de una manera creativa, logrando tus metas? Hablando desde la perspectiva personal u organizacional, es importante que tu melodía (sentido, frase principal) se distinga e inspire, que comunique algo en específico y se vea reflejado en objetivo concretos como una canción que pudo cambiar al mundo.

 

  1. Ritmo. Bossanova, candombe, cha-cha-chá o rock… los conocemos como ritmos, porque conforman un patrón de sonidos alternando golpes agudos y graves. Y como elemento propio de la vida y del trabajo, establecer el ritmo al que se quiere y necesita trabajar es vital para avanzar. Usualmente, varios ritmos llevan un golpe fuerte y grave al inicio; ello me recuerda que tras cada etapa y cada review de la experiencia es preciso comenzar un compás con una señal fuerte para el siguiente impulso.

 

Un ingrediente esencial en el ritmo es la VELOCIDAD. En este mundo tan acelerado, y quizás hasta frenético, y más en el medio profesional y empresarial, es raro encontrarte alguien que vive a un ritmo lentamente acompasado. Como dice el dicho, “más vale pase que dure que trote que canse”; ¡imagínate vivir a un ritmo de polka, con esa descarga constante de la gravedad de un compás nuevo cada medio segundo y la estridencia de la tarola de los sobresaltos de la vida! De ahí, que es importante identificar en qué ritmo estás viviendo, para llevar el ritmo conscientemente y no ser arrastrado por el frenesí de las coyunturas.

 

Algo típico en ensambles y bandas es que conforme avanza un tema, se puede estar perdiendo el tiempo del ritmo. Te pregunto, ¿cómo va el ritmo de tu vida, y tu ritmo hacia tus objetivos? Para lograr una gran orquesta es menester irse espejeando con el récord de indicadores y objetivos cumplidos, alimentándolos con la celebración de cada logro y la automotivación (grupal y personal) en caso que el plan esté un tanto lejos de la expectativa.

 

Definitivamente, escoger, ejercer, mantener y disfrutar (hasta bailando) un ritmo de vida y trabajo -metafóricamente hablando- es una vía para la efectividad y la plenitud.

 

  1. Armonía. Se logra al unir sabiamente todos elementos sonoros en una pieza musical. Cuando nos referimos a la “armonía” en cuestiones de la vida, tiene que ver con estar en equilibrio -incluso en paz- con todo lo que nos rodea. Por otro lado, nos refiere a las buenas relaciones humanas, de respeto y cooperación.

 

¿Qué es lo contrario a la armonía? Desde la música, podría ser el desbalance o el caos: ¡qué molesto sería que la trompeta apabulle a toda la orquesta y nuestros oídos, o que los glisseados del arpa se pierdan detrás del retumbar del timbal! Pero, más todavía, armonía es combinación, es creatividad.

 

Si te pregunto si en tu vida hay armonía, no es solo preguntar “si hay paz”, sino va más allá: ¿estás utilizando tus recursos? ¿la complejidad de lo que eres, sabes y puedes se combina en una obra de arte maravillosa que es tu vida misma? ¿Qué le falta, qué le sobra a tu vida, a tu equipo, a tu misión-visión? ¿Te estás atreviendo a hacer algo único, diverso, complejo, balanceado e innovador HOY hacia el mañana? Eso es armonía dinámica, y en orquesta se puede lograr.

 

Ahora bien, ¿cómo te suena si te digo que tu equipo de trabajo es como una orquesta? Durante una sinfonía, la referencia visual con el director es clave para la integrar en tiempo e intensidad un conjunto de grandes maestros. Como director de orquesta, o ejecutante, ¿estás sumando a una gran sinfonía capaz de romper el silencio para llegar al corazón de quienes les ven y escuchan cumplir su misión como grupo?

 

* * *

 

Con estos tres elementos a revisar en tu actualidad, te invito a vivir la música y, todavía mejor, ser música. Que tu melodía realmente suene e impacte positivamente en todos aquellos que son tu entorno; que tu ritmo sea sustentable y te mantenga en acción y crecimiento; que tu armonía sea expresión de la creatividad y diversidad que vive dentro de ti y la que te rodea.

 

Por último, algunas ideas para vivir la música y, mejor todavía, ser música a través de tu día a día.

 

Aprende a tocar un instrumento (u otro nuevo, si es el caso). Es muy útil para la integración cerebral, la concentración, la psicomotricidad, el pensamiento matemático y el lateral… Tantos son los beneficios… para mí, el más importante: tu música acompañará momentos inolvidables para ti y para alguien más.

 

¡Hay instrumentos que no requieren una clase formal como tal para y que te puede enriquecer mucho tus arduas jornadas de trabajo! ¿Te imaginas recobrando el ánimo mientras juegas con las melodías caprichosas de una armónica, o manteniendo el ritmo con un djembé, o meditando con la amplia vibración de un triángulo que rompe el silencio?

 

Escucha música, dale tu atención, detecta los detalles, siente lo que vibra; te hará sentirte más vivo, vivirás más (y no necesariamente en tiempo).

 

Adquiere, descarga, haz tus playlists, compra, intercambia música. Si escuchas “lo que te encuentres”, encontrarás lo que un algoritmo, la mercadotecnia, los medios masivos o el azar te muestre. Navega, encontrarás vibraciones hermosas.

 

Disfruta música diferente. Típico que alguien dice “me gusta todo tipo de música”. ¿En serio? Y si tomas un mapa y te preguntas “¿qué escuchan en….?” Desde músicas tradicionales de los diversos países y regiones del mundo hasta lo último de la música programada, pasando por los tantos cantautores que musicalizan su poesía en tantos idiomas, literal, hay un millón de oportunidades.

 

Acompaña tu trabajo con música. Ya será el momento para escribir de los tipos de música desde la propuesta de la activación cerebral (inspirado en la teoría del cerebro triuno de Paul MacLean, podemos hablar de músicas reptiliana, límbica y para la neocorteza). Para el trabajo que requiera concentración (incluso creatividad), tentativamente te recomiendo disfrutar soundtracks instrumentales de películas. Navega y encontrarás excelentes acompañantes de tus jornadas de flow.

 

Con tu equipo de trabajo, repartan y seleccionen la música a escuchar; puede ser un vehículo para conocerse más y sorprenderse a través de sus gustos e investigaciones musicales.

 

Regala, envía música. Como todo arte, la música abre una ventana para la identificación de uno mismo desde la belleza que otros -o uno mismo- han intentado armonizar. Regalar es un acto noble, desinteresado y favorece la armonía.

 

Espero te sean útiles y armoniosos estos puntos para vivir más musicalmente.

Mdoh. Luis Ku

Sociólogo, Mtro. en Desarrollo Organizacional y Humano,

Certificado en Coaching para la Ejecución, arpista y cantautor.

Consultor y Ejecutivo de Remus & Asociados Consultores.

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