El Hilo Negro (conductual) del Desarrollo Humano

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El Hilo Negro (conductual) del Desarrollo Humano

EL HILO NEGRO (CONDUCTUAL) DEL DESARROLLO HUMANO

 

Fui un estudiante de muy bajo rendimiento; mis papás se preocupaban seriamente por mis resultados desde la primaria, continuando por problemas de conducta en la secundaria y haber sido expulsado de un reconocido colegio en Guadalajara. Mi papá, después de muchos intentos en diferentes colegios y no ser aceptado, haciendo un gran esfuerzo de convencer al director de una escuela donde aceptaban a todos los rechazados de otras escuelas, logró que me aceptaran con la condición de que no repitiera las conductas anteriores.

 

A mis hijos, hoy les platico lo que me sucedía en la escuela y les pregunto ¿qué materia no se puede reprobar? Y cuando me contestan, les digo con certeza que hasta esas materias, las mismas que tú pensaste, querido lector, también las reprobé, mis hijas se ríen, piensan que no les digo la verdad, pues ellas ven ahora un padre con educación superior, maestría y diferentes diplomados, además se dieron cuenta de esta educación pues me acompañaron a los actos académicos de la titulación de la licenciatura y de la maestría, a ti te confieso al igual que a mis hijas, es verdad, reprobé hasta lo que no era reprobable.

 

El punto al que quiero llegar con estas líneas es ¿cómo llegué a dedicarme a la consultoría y capacitación en las empresas? En verdad este artículo me sirve como catarsis y permitirá que algún lector se vea en esta historia y pueda contribuir con su desarrollo personal.

 

Cuando comencé a dar consultoría hace algunos años y al ver a los asistentes a los cursos que tomaban la información y la dejaban como parte de su bagaje, comencé a descubrir que no basta con adquirir información para desarrollarte; cuando un compañero o jefe asistía a cursos, diplomados y en algunos casos maestrías, parecía que la información era únicamente para ellos, platicaban algunas anécdotas o compartían alguna información que recibían, pero solo como mención y siempre con el comentario inicial de:

“En el curso que estoy tomando nos dijeron….”

 

Lo cual despertó mi curiosidad de conocer por qué las empresas y las personas que viven cursos en espera de avanzar en su desarrollo humano, y en muchas ocasiones no se logra tal propósito.

 

Encontré que el hilo conductual en todas las áreas del desarrollo humano y que es el comienzo del empoderamiento del ser “es la responsabilidad individual”.

 

De todo lo que me pasaba responsabilizaba a otros, me era imposible estar equivocado, no me daba la oportunidad de cometer errores y aprender. Capitalizar el error es la mejor manera de desarrollarse y resulta ser un asunto complicado; si me corrieron de la escuela no fue culpa mía, fue de uno de los maestros que no entendía que era joven y que tenía inquietudes; que si reprobé la materia, fue porque no puse en el examen lo que el profesor quería exactamente y pasé de esos momentos infantiles a ser un adulto con las mismas conductas.

 

Descubrí la Responsabilidad como base de desarrollo humano cuando quise salir de mi trabajo de vendedor; durante años le pasé la responsabilidad de la decisión a mi esposa y cuando le decía cuál era mi intención, ella me contestaba ¿de qué vamos a vivir? Entonces, dejaba de lado mis intenciones y la culpaba de la situación que vivía y de lo incómodo que estaba en mi trabajo… Hasta que un día, le dije de forma tajante que dejaba el trabajo y que encontraría una mejor forma de vivir y de que ambos estuviéramos contentos.

 

Comencé a hacerme responsable de las situaciones que vivía, buscando soluciones y no quedándome en los problemas. Estas soluciones en la mayoría de las ocasiones eran de lo más difícil, pues era cuestión de tomar decisiones y eso es también una gran responsabilidad, puesto que el resultado de esa toma de decisiones eres solo tú, asumiendo consecuencias y resultados (que seguramente afectan a los que más quieres).

 

Entonces entramos en una de las competencias con mayor observación en estos tiempos, el Liderazgo, en esta nueva forma de verlo y que nos deja cimentarlo como una gran responsabilidad.

 

Pensando el Liderazgo como una silla, cada una de las patas que la soportan son sus características esenciales:

Valentía: Hacer lo que otros no se atreven.

Desesperación: Hacer que las cosas pasen hoy.

Congruencia: Lo que pienso, siento, digo, hago.

Misión Social: Tener una misión social y que los demás lo sepan.

 

Si le quitamos una de estas patas a la silla, ésta perderá de inmediato la estabilidad y dejará de ser un instrumento útil para lo que fue creado. Por ello cuando buscamos líderes actuales con estas características nos cuesta trabajo encontrarlos. Podemos caer en la tentación de nombrar algunos reconocidos líderes de la historia y quizá algunos contemporáneos; te invito a que los analices desde estas cuatro características para averiguar si son verdaderamente líderes.

 

En varios foros he hecho esta pregunta sobre los líderes actuales, quizá sale uno o dos, lo que hace pensar que en esta crisis actual de líderes en nuestro país y quizá mundial está la responsabilidad individual de observar estas características.

 

Si hablamos de trabajo en equipo, es necesario pensar en la responsabilidad que tiene cada uno de los integrantes del equipo y comenzar por cumplirla cada uno según corresponda, sin perder de vista nunca cuál es el objetivo general, comenzando por el cumplimiento del individual, es una gran responsabilidad; el pensar que como los demás no hacer lo que les corresponde por eso yo tampoco lo hago, es un mal que aqueja a nuestras empresas y por ende a nuestro país y de ahí la crisis de liderazgo.

 

En cuestión de comunicación, el principal responsable de que la comunicación sea efectiva es el emisor del mensaje, quien desea influenciar hacia un cambio positivo; no se trata solamente de comunicar y que los demás estén enterados. Es además una responsabilidad que el emisor asegure que lo que está comunicando sea verificado para que realmente se hagan las cosas bajo el interés y perspectiva del que comunica el mensaje para lograr las expectativas, de lo contrario se diluye la responsabilidad de los equipos de trabajo.

 

Lo anterior lo manejo en los equipos de trabajo bajo el concepto de triángulo sistémico. Es importante considerar el interés, perspectiva y expectativas para el desarrollo humano, puesto que en muchas ocasiones podemos caer en discusiones vanas y peor aún en juicios que destruyen los equipos de trabajo; podemos hablar de los mismos intereses desde diferentes perspectivas y, por ende, cambian las expectativas. Verificar este triángulo ayuda a mantener las responsabilidades y el desarrollo adecuado de la dinámica dentro de un equipo de alto rendimiento.

Al darme cuenta de esta responsabilidad para poderme desarrollar en cada una de mis competencias duras y suaves de mi vida profesional, comencé a darme la oportunidad de administrar de mejor manera el error y mantener una mejora continua, reconociendo un modelo de consecuencias, parte importante del desarrollo humano; este régimen ayuda a darse cuenta que bajo la responsabilidad no existen “buenas” o “malas” consecuencias: simplemente es tomarlas como son, consecuencias que nos ayudan a desarrollarnos, compartiendo más allá de información o conocimientos experiencias que impulsen, trasciendan y transformen.

 

Cada que se toma un curso hay que hacer propia la información, ya es tuya y la única forma de saber que hay un aprendizaje es con un cambio de conducta que lleva a un cambio de hábitos, valores, misión y visión, eso al final se traduce en la responsabilidad que tenemos todos en nuestro propio desarrollo. Mientras no se tenga esta visión, será difícil cambiar nuestro entorno y seguiremos esperando que alguien lo cambie y seguiremos haciendo responsable a todos los demás, incluyendo a nuestras autoridades, incluyendo gobierno, de todas las situaciones que no nos gustan.

 

Podríamos continuar con más competencias suaves, buscando empatar la responsabilidad en cada una de ellas y tratando de seguir el mensaje que quiero poner en este artículo; dejaré que cada uno haciéndonos responsables de nuestro desarrollo humano, busquemos el hilo negro (conductual) que nos ayude a tener esas experiencias que se han convertido en una misión de vida, razón que me llevo a dedicarme a la consultoría, capacitación, coaching, desarrollo humano: “TRASCENDER, IMPULSANDO SUEÑOS Y TRANSFORMANDO VIDAS”.

 

 

 

 

 

 

J. Alonso Villar R.

MBA, Coach, Consultor Remus & Asociados

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